domingo, 12 de noviembre de 2017
Naufragio de Bar
'Sentado en un pequeño bar, perdido entre los callejones de San Timo, un pequeño barrio cerca de la zona portuaria, alrededor de las 03:20 de la madrugada (Hora del Pacífico), un personaje salido de un cuento sombrio de Édgar Alan Poe, un perdedor de poca monta, reflexionando sobre si mismo y hablando en voz alta, dirigiéndose al espejo, que yacía detrás del asiento que él tenía enfrente, depositado prolijamente en la pared, justamente donde yo me encontraba y mirandome fijamente a los ojos, con lo cual, no tuve más alternativas que prestarle atención a las sandeces que bociferaba...'
- Alguna vez leí en un artículo, en una muy importante revista de ciencias...o era un cómic? ya no recuerdo, bueno, el echo era que el dichoso artículo decía que existen universos paralelos, algo así como una réplica exacta de este planeta pero en otra dimensión o algo así.
"Llamare a esta tierra que habitamos Tierra1 y a la otra, que mencionaré, Tierra2, para no llavarlo a la confucion que le puede suscitar mi relato"
Ya que en otro artículo, debajo del anterior, (y aquí viene el meollo de la cuestión) decía que en estos universos paralelos, todas las cosas que el destino te trunco en tierra1, irremediablemente estaban destinadas a suceder en Tierra2. Y le diré, señor mio, un ejemplo específicamente claro, si tus hijos se parecían a tí y la persona con la que estabas destinada a estar, también tuviera o tuviese hijos y también se le parecieran a ella...o a él, entonces en tierra2 ellos o ustedes estarían juntos y felices, porque según la teoría cuántica del equilibrio universal, la infelicidad de tierra1 es totalmente proporcional a la felicidad de tierra2...
'Y continuó con su trago sin volver a decir una palabra, solo balbuceaba, sin siquiera apartar la mirada del fondo de su vaso, como queriendo ver, aunque sea, una ventana hacia tierra2...'
martes, 26 de septiembre de 2017
Viajeros
- De donde eres? - le preguntamos (al unisono) los pocos que estábamos reunidos en el oscuro y frio salón principal, en donde sólo la luminosidad central lo cubría por completo.
- De donde duele...
Sin rodeos pensé, y continuó...
- De donde la vida, respirar y amarse duele, donde la injusticia es moneda corriente y donde la empatía se perdió hace mucho tiempo...
Concluyó tristemente.
- Eres del tercer planeta al que su especie llama Tierra - acote sin pensar y en vos alta, para darme cuenta que al levantar la vista todos estaban viéndome. Si, ese extraño y pequeño ser, era del tercer planeta de la pequeña estrella blanca, llamada Kéenyenken
- Me gusta leer - dije y continué dirigiéndome al Terrano - me llamo Kóoch, acaso sabes porque estas aquí? - le pregunte.
Sus ojos se llenaron de temor y lágrimas forzosamente contenidas, sin comprender muy bien que sucedía respondió
- Si...
-Acaso sabes lo que te ocurrirá a continuación? - le pregunté
El Terrano seguía ahí en el medio del salón, con la mirada directo a la luz y tendido en la fría camilla re generativa, cerro fuerte sus ojos, una lágrima recorrió su pómulo hasta llegar al oscuro piso, apretó fuerte sus puños, soltando un tembloroso y escueto
- Si...
- Bueno - respondí altivamente - toma mi mano y levántate...tú viaje recién comienza...pequeño
El-lal...
sábado, 22 de julio de 2017
Como Corre el Tiempo
Caminaba por las viejas calles del barrio, cuando el viento trajo hasta mi una melodía conocida y una palabra montada en ella, "Efímero", y entonces pensé...
La vida es tan efímera, como no iba a ser esta historia, bueno en realidad, aquello no llegó a ser nada más que una pequeña anecdota, comparado con lo que cada uno vivio después. Al día de hoy, es solo un recuerdo cálido de un pasado frio...un poco distorsionado por el paso del tiempo? Tal vez...si, ya se que los recuerdos mienten un poco.
Pero por que me cuesta tanto olvidarla? Y la palabra Efimero se cola de nuevo en este texto...
Por que cuando empecé a olvidar su cara, la busqué por cielo y tierra, por agua y fuego, por paraísos e infiernos? Por que no quise olvidarla?
Por que no quise dejarla ir?
Si fue tan efímero, por que hoy rehusó a dejar que desaparezca esa pequeña historia de mi memoria?
Ella siguió con su vida y por que no había de hacerlo?
A mi...a mi, me costo más de lo que debia...
Hay veces que pienso, que ella ya no me recuerda...y hay veces en las que estoy completamente seguro que es así!!
Y a mi que me pasa cuando me acuerdo de ella? Se me dibuja una sonrisa luminosa en la cara, efímera y a continuación un dejó de tristeza desdibuja todo ese primaveral escenario...
El tiempo es efímero, la vida es efímera, la memoria es efímera, el tic y el tac son efimero...como corre el tiempo...
sábado, 13 de mayo de 2017
La Rebelión de Kaerius
Cuenta una antigua leyenda, que un pueblo de gigantes al ver una extraña luz en el cielo y no sabiendo qué podría significar, fueron a buscar a su lider Insorus, el más anciano y sabio entre ellos, el cuál, sin ninguna duda, avistó el nacimiento de Kixmi y proclamó el fin de su raza, de inmediato y sin pensarlo, algunos de los gigantes se empezaron a tirar por el vecino precipio, los más devotos a la huída, pero Kaerius no, el no estaba dispuesto a morir sin pelear, él no, él era el general de la legión, el más bravo guerrero de su raza, no podía aceptar rendirse sin levantar su espada, sin beber la sangre de sus enemigos de sus cráneos putrefactos, entonces se rebeló contra aquélla locura.
Cuando Insorus se enteró de su insurrección, le ordenó a su ladero, el fiel Sanderus, que maté a Kaerius y termine con su miseria. Pero Kaerius no estaba sólo, y asi fue que el pueblo de los Gigantes se dividió en dos bandos, los seguidores de Insorus y la Facción rebelde de Kaerius, que comenzaron una guerra titánica que diezmo el valle de Atxolin.
Fue una batalla cruda y sin misericordia, pero cuando Kaerius vio que sus huestes disminuían, reagrupo a los que quedaban en pie y huyeron, refugiandose detrás de la Montaña Atxolin, Sanderus, entonces, al ver que lo estaba venciendo, lo persiguió entre los afilados y escarpados cerros, hasta que los encontraron y la masacre no se hizo esperar y tiñó las nieves eternas de aquellas montañas con un borravino intenso que duró cien años, al final sólo quedaron en pie los mas feroces guerreros, Sanderus y Kaerius...mirándose, sin emitir sonido alguno, sólo se escuchaba la respiración agitada de los dos, exhaustos, con una fina llovizna que lavaba la sangre de sus compañeros, impregnada en sus espadas y en sus cuerpos. El duelo comenzó y terminó en unos segundos, aunque para ellos hubieran parecido años, un tibio sol entre las penumbras de las oscuras nubes, queria espiar para poder ver el final, al cruzar sus espadas, Sanderus fue herido de gravedad pero pudo arrebale la espada a Kaeirus de sus manos y con un movimiento rapido y preciso, clavo su espada en el medio de su pecho, este mirando fijamente a su oponente sólo tuvo fuerzas para una simple mueca, tratando de simular una sonrisa, antes de caer quizo decir sus ultimas palabras, pero solo broto sangre de su boca, retrocedio unos pasos y cayo de espaldas. Al finalizar la tormenta, los brazos del sol iluminaron su rostro y este fue testigo del ultimo suspiro Kaerius, por su parte Sanderus, con una herida mortal, descendió como pudo hasta el valle, dejando atras a su general y con sus últimas fuerzas le dijo a Insorus - Ya está mi señor, hemos Vencido...Insorus contemplo por ultima vez las montañas y el valle de Atxolin, exhalo un Suspiró de tristeza y vio que Sanderus ya no respiraba, arrastró los restos sin vida del guerrero hasta el borde del abismo y lo sumergió en aquel agujero profundo, luego Insorus el último de los gigantes, levantó la mirada al cielo y vio como aquella luz desaparecía, entonces supo que el tiempo de Kixmi había comenzado y así fue que Insorus descendio a la oscuridad de aquel abismo profundo.
Cuando Insorus se enteró de su insurrección, le ordenó a su ladero, el fiel Sanderus, que maté a Kaerius y termine con su miseria. Pero Kaerius no estaba sólo, y asi fue que el pueblo de los Gigantes se dividió en dos bandos, los seguidores de Insorus y la Facción rebelde de Kaerius, que comenzaron una guerra titánica que diezmo el valle de Atxolin.
Fue una batalla cruda y sin misericordia, pero cuando Kaerius vio que sus huestes disminuían, reagrupo a los que quedaban en pie y huyeron, refugiandose detrás de la Montaña Atxolin, Sanderus, entonces, al ver que lo estaba venciendo, lo persiguió entre los afilados y escarpados cerros, hasta que los encontraron y la masacre no se hizo esperar y tiñó las nieves eternas de aquellas montañas con un borravino intenso que duró cien años, al final sólo quedaron en pie los mas feroces guerreros, Sanderus y Kaerius...mirándose, sin emitir sonido alguno, sólo se escuchaba la respiración agitada de los dos, exhaustos, con una fina llovizna que lavaba la sangre de sus compañeros, impregnada en sus espadas y en sus cuerpos. El duelo comenzó y terminó en unos segundos, aunque para ellos hubieran parecido años, un tibio sol entre las penumbras de las oscuras nubes, queria espiar para poder ver el final, al cruzar sus espadas, Sanderus fue herido de gravedad pero pudo arrebale la espada a Kaeirus de sus manos y con un movimiento rapido y preciso, clavo su espada en el medio de su pecho, este mirando fijamente a su oponente sólo tuvo fuerzas para una simple mueca, tratando de simular una sonrisa, antes de caer quizo decir sus ultimas palabras, pero solo broto sangre de su boca, retrocedio unos pasos y cayo de espaldas. Al finalizar la tormenta, los brazos del sol iluminaron su rostro y este fue testigo del ultimo suspiro Kaerius, por su parte Sanderus, con una herida mortal, descendió como pudo hasta el valle, dejando atras a su general y con sus últimas fuerzas le dijo a Insorus - Ya está mi señor, hemos Vencido...Insorus contemplo por ultima vez las montañas y el valle de Atxolin, exhalo un Suspiró de tristeza y vio que Sanderus ya no respiraba, arrastró los restos sin vida del guerrero hasta el borde del abismo y lo sumergió en aquel agujero profundo, luego Insorus el último de los gigantes, levantó la mirada al cielo y vio como aquella luz desaparecía, entonces supo que el tiempo de Kixmi había comenzado y así fue que Insorus descendio a la oscuridad de aquel abismo profundo.
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