El sueño comienza con una guerra entre 2 facciones, que se enfrentan en una lucha encarnizada, cuerpo a cuerpo, el campo de batalla un pequeño planeta en la constelación de Orion, que se teñía con la sangre ambos, yo estoy en la piel de una de esas Criaturas, miro mis manos y se ve escamosa, soy uno de ellos, soy un reptiliano y un guerrero muy bueno, el mejor de ellos, en un momento todos comienzan a moverse como si fuera en camara lenta, la veo, a lo lejos, una guerra formidable, con una destreza sin igual, dando la batalla de su vida, es una felina, ambos cruzamos las mirada a lo lejos y nos reconocemos como los mejores del campo de batalla y supimos que si alguna de las 2 facciones querían ganar esta batalla deberíamos eliminar al otro, al parecer ambos pensamos lo mismo, por que ella venia en una carrera veloz hacia mi, directo a matarme o tal vez quería medir su fuerza con el único ser que creía que estaba a su altura, al verla venir a la carrera pense 'que formidable criatura, tan valiente tan...', una vez que estuvimos frente a frente, disparamos nuestras armas ,sin siquiera dañarnos, era como si ambos hubiéramos perdido la puntería y al quedarnos sin municiones, cruzamos nuestras espadas, no se muy bien que sucedio, pero al mirarnos fijamente el mundo se detuvo y todo a nuestro alrededor desaparecio, solo eramos ella y yo, la reconocí, te reconocí, no me preguntes como, pero eras vos, había algo en tu mirada, ese instante fue eterno, se que a ella le paso lo mismo, nos quedamos atónitos, mientras que al rededor nuestro un mundo se caía, no podían entender ese sentimiento tan antinatural que ambos experimentabamos, en un instante un compañero reptiliano que venia por el franco izquierdo estaba apunto de matarla y yo se lo impedi, no, no mate a mi compañero, solo lo deje inconsciente, luego otro, pero por el franco derecho, tenía la misma intención que el anterior y lo volví a impedir, ella no lograba comprender lo que estaba pasando, pero hizo exactamente lo mismo por mí...esa noche ambos caímos a manos de nuestros propios compatriotas, pero defendiendonos, de propios y extraños, cuidandonos, amándonos...
Esa noche entre los miles de cuerpos caídos de ambos bandos, un último alientos se escucho, una Promesa, volverse a encontrar, en otros cuerpos, en otras vidas...