El, era un físico, defensor acérrimo de la teoría de cuerdas, el multiverso y la física cuántica, archienemigo extremista de la teoria de la relatividad general, orgulloso de su CI, el típico nerd, ese típico raton de biblioteca. Ella, era "ELLA", la idicada, con todas las letras, que más agregar.
Él levantó su mirada para encontrarse con la mirada de ella y todo su mundo, sus planetas, su galaxia, su universo o multiverso se desalinearon...o alinearon? (que para el caso es lo mismo)
Ella levanto su mirada y lo encontró
a él, mirandola, por un momento desvío la mirada, pero reaccionó a tiempo y
volvió a fijar su objetivo.
Él contradiciendo a todas las señales que su cuerpo le decía que no se acerqué a ella, desechó ese instinto primordial de supervivencia y poseído por su cerebelo, se fue acercando de a poco, aunque estaban en un pequeño Bar de San Telmo en hora pico, él, mejor dicho, su percepción era de un ambiente silencioso como el silencio sepulcral de una biblioteca, pero ese silencio pesaba como la gravedad en Júpiter, algo asi cómo 24,79 m/s², todos lo que alguna vez lo conocieron y lo viesen en ese momento, no podrían reconocerlo.
Ella, fue soltando de apoco sus feromonas, una brisa primaveral entro al lugar por las ventanas abiertas y trasladó esa seducción química hasta dónde estaba él, que al percibirlas, se transformó en una criatura sin poder pensar con claridad, con la unica misión de entablar una conversación con una mujer, algo muy difícil para una persona como él.
Hay veces que la atraccion o comúnmente llamado "enamoramiento" provoca ciertos cambios en la cordura humana, sin que podamos hacer demasiado para revetirlo...
Ella Sonrió al verlo acercarse, chocando a cada personas que se atravesaba en su camino, hasta que se sentó en su mesa, sin dejarlo iniciar la conversación, ella le pregunto, crees en el cordón rojo del destino? Él de inmediato pensó que le hablaba de física cuántica y eso mismo le respondió en forma de pregunta, ella sonrió y entre sus labios soltó un "no", que lo descoloco y ella prosiguió con su justificación, Cuenta una leyenda oriental que las personas destinadas a conocerse tienen un hilo rojo atado en sus dedos. Este hilo nunca desaparece y permanece constantemente atado, a pesar del tiempo y la distancia. No importa lo que tardes en conocer a esa persona, ni importa el tiempo que pases sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito pero nunca se romperá. Él la miraba sin lograr entender, ella agarro las manos de él y continúo, este hilo lo lleva contigo desde tu nacimiento y te acompañará, tensado en mayor o menor medida, más o menos enredado, a lo largo de toda tu vida. Así es que, el antiguo dios lunar, cada noche sale a conocer a los recién nacidos y a atarles un hilo rojo a su dedo, un hilo que decidirá su futuro, un hilo que guiará estas almas para que nunca se pierdan…
Él no podía creer eso, que exista personas atadas a un destino predeterminado, aunque sentía que a ella, ya la conocía desde antes, sin saber bien que "antes" era ése, aunque toda su lógica, su razón, sus libros, su años de estudios, todo le indicaba que eso era un tontería, pero al ver sus ojos, en la profundidad de su mirada, todo tenía sentido y completamente todas sus creencias se iban por la borda, su corazón le indicaba que esa leyenda tenia mucho más sentido si su boca lo decía, porque él estaba verdaderamente enamorado de esta chica desconocida, mientras pensaba y luchaba con su lógica, ella al verlo algo confundido, continuó con un relato...Aunque no hay claridad sobre si el origen es chino o japonés, se dice que la leyenda comenzó al conocer que la arteria unlar (o cubital) conecta el dedo meñique con el corazón, que es fuente de vida y eternamente concebido como el hogar del amor…
Con esas últimas palabras lo perdimos para siempre, él se enamoró de ella, bueno a decir verdad de su inteligencia, de su dulzura y de su forma de soñar, tan profunda como la suya.
Él contradiciendo a todas las señales que su cuerpo le decía que no se acerqué a ella, desechó ese instinto primordial de supervivencia y poseído por su cerebelo, se fue acercando de a poco, aunque estaban en un pequeño Bar de San Telmo en hora pico, él, mejor dicho, su percepción era de un ambiente silencioso como el silencio sepulcral de una biblioteca, pero ese silencio pesaba como la gravedad en Júpiter, algo asi cómo 24,79 m/s², todos lo que alguna vez lo conocieron y lo viesen en ese momento, no podrían reconocerlo.
Ella, fue soltando de apoco sus feromonas, una brisa primaveral entro al lugar por las ventanas abiertas y trasladó esa seducción química hasta dónde estaba él, que al percibirlas, se transformó en una criatura sin poder pensar con claridad, con la unica misión de entablar una conversación con una mujer, algo muy difícil para una persona como él.
Hay veces que la atraccion o comúnmente llamado "enamoramiento" provoca ciertos cambios en la cordura humana, sin que podamos hacer demasiado para revetirlo...
Ella Sonrió al verlo acercarse, chocando a cada personas que se atravesaba en su camino, hasta que se sentó en su mesa, sin dejarlo iniciar la conversación, ella le pregunto, crees en el cordón rojo del destino? Él de inmediato pensó que le hablaba de física cuántica y eso mismo le respondió en forma de pregunta, ella sonrió y entre sus labios soltó un "no", que lo descoloco y ella prosiguió con su justificación, Cuenta una leyenda oriental que las personas destinadas a conocerse tienen un hilo rojo atado en sus dedos. Este hilo nunca desaparece y permanece constantemente atado, a pesar del tiempo y la distancia. No importa lo que tardes en conocer a esa persona, ni importa el tiempo que pases sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito pero nunca se romperá. Él la miraba sin lograr entender, ella agarro las manos de él y continúo, este hilo lo lleva contigo desde tu nacimiento y te acompañará, tensado en mayor o menor medida, más o menos enredado, a lo largo de toda tu vida. Así es que, el antiguo dios lunar, cada noche sale a conocer a los recién nacidos y a atarles un hilo rojo a su dedo, un hilo que decidirá su futuro, un hilo que guiará estas almas para que nunca se pierdan…
Él no podía creer eso, que exista personas atadas a un destino predeterminado, aunque sentía que a ella, ya la conocía desde antes, sin saber bien que "antes" era ése, aunque toda su lógica, su razón, sus libros, su años de estudios, todo le indicaba que eso era un tontería, pero al ver sus ojos, en la profundidad de su mirada, todo tenía sentido y completamente todas sus creencias se iban por la borda, su corazón le indicaba que esa leyenda tenia mucho más sentido si su boca lo decía, porque él estaba verdaderamente enamorado de esta chica desconocida, mientras pensaba y luchaba con su lógica, ella al verlo algo confundido, continuó con un relato...Aunque no hay claridad sobre si el origen es chino o japonés, se dice que la leyenda comenzó al conocer que la arteria unlar (o cubital) conecta el dedo meñique con el corazón, que es fuente de vida y eternamente concebido como el hogar del amor…
Con esas últimas palabras lo perdimos para siempre, él se enamoró de ella, bueno a decir verdad de su inteligencia, de su dulzura y de su forma de soñar, tan profunda como la suya.
